sexta-feira, 30 de janeiro de 2015

Extraño tanto tu sonrisa, mi amor

Extraño tanto tu sonrisa, mi amor
Tu voz, tu mirar
Ah esa mirada que me fascina…
Soy otra cuando me miras
Soy linda, soy fuerte
Sin tu mirada soy tan débil
Sin tu sonrisa soy tan frágil.
Quisiera tener una memoria gigante
No olvidaría nunca
Cada risa, cada mirada.
Aún así, te extrañaría.
Quisiera guardar todas las risas y miradas
Sentirlas desde cerca
Tu risa en mi oído
Tu voz, tu aliento…
Una canción desde cerca me hace acordarte
Hay un trocito de ti en Amelie
Te veo ahí, te siento acá.
¿Por qué tardas tanto en llegar?
Puedo ver tu rostro
Qué lindo rostro tenés…
Vasito de leche, nene, mi amor
Vení desde lejos, reposa en mis sueños

Endulza mi noche y despiértate aquí.

07 de septiembre de 2014
“Darling, Se você soubesse como a minha vida ficou monótona; Tão sem gosto de nada. Às vezes tenho impressão que não vou poder mais agüentar nem mais cinco minutos sem te ver.
E ainda faltam tantos cinco minutos, meu bem.”  
Vinicius de Moraes

Y tu boca me tocó...  yo creí haber llegado al cielo. La sensación de seguridad me agarró el cuerpo y no sentía miedo. Me puse a saltar adentro. Pero de una, tu boca ya no me tocaba y mi cielo se destapó. Buscaba en todas partes la sensación del primer momento. No la encontraba. Desesperados, mi cuerpo y mi mente buscaron las respuestas, y las encontraron fuertes, duras, intragables. Mi mente no lo podía creer, mi cuerpo no lo podía soportar y las lágrimas se me cayeron sin piedad. Un dolor implacable traspasaba mi cuerpo y yo me debatía desesperadamente buscando despertarme de la pesadilla. La realidad siguió ahí, a mi lado, lindo, acostado y sin querer tocarme. ¿Qué hacer de un dolor sin remedio? Echarle maquillaje. Pero la lluvia venía una y otra vez y me lo quitaba. Las lágrimas volvían a caer, testarudas, incansables.
El frío, las ciudades más lindas del mundo, el amigo a quien todo lo confesaba, a quien ahora deseo y … nada. En el alrededor, todos se enamoran, a mí me mata la ilusión, el cariño y el amor reprimidos. Unos brazos que me abrigaran, unos besos que me despegaran, un calor que me diera vida. Deseo, y el deseo vuela a mi lado, atormentándome.
Hay noches en que las manos me tocan, en que los brazos me atrapan, en que el deseo me penetra. Pero la mirada desde la pantalla se perdió, las palabras dulces se perdieron, el cariño ya no lo puedo sentir. Pasado el goce del momento, no encuentro brazos que me abriguen y el frío vuelve a cortarme, aún peor. ¿Cómo entender un alma que se importa por lo sencillo? ¿Cómo entender un cuerpo que desea lo intangible? Me lanzo al frío cortante, sola, olvidada. Me quedo ahí, perdida en los pensamientos que ya no me pueden dejar. Qué hacer del cariño, de la angustia, de la emoción, del deseo… esperar que se vayan, que se acaben, que se cansen. Mientras tanto, a mi lado, descansa el amigo amantísimo que ya no es, no puede ser. De tantos cinco minutos que esperamos, ya no resta ninguno.


París, 27 de diciembre de 2014. 

sexta-feira, 23 de janeiro de 2015

Todas mis palabras


 Recuerdo como ahora el momento en que te vi por primera vez. Qué linda tu cara la primera vez que te miré, que me miraste, que nos miramos. Era una mezcla de ternura, ansiedad y confort. En fin, estamos. El abrazo tan esperado tenía el calor que el invierno europeo me intentaba quitar y el beso que siquiera imaginé hacerse verdad, se hizo. El beso me abrigó, me confortó, me pasó seguridad. Me sentí en casa. Pero la sensación no duró tanto. De repente, el suelo se me fue, no sabía qué pensar, qué hacer, cómo reaccionar. El beso no se repetía y el abrazo se alejaba a cada tanto. Ya no sentía tu mirada hacia mí, antes se huía. Intenté de todos modos hacer que nada de eso me hiciera daño, me tocara, me cambiara. No pude. La mirada perdida en algún lado o usada con pesar, inquietud, me hizo querer gritar, huir… Segura de las respuestas y abrigada en mi dolor, aún así pregunté, y la respuesta me dañó el alma. Buscaba en todos lados la seguridad que había sentido hace poco y sólo encontraba el desaliento.
Verte sufrir por hacerme sufrir me destrozó, debería encontrar una forma de arreglarlo o de al menos, hacerte creer que todo estaría bien. No podría hacerte infeliz por mi infelicidad. Busqué fuerzas dónde no sabía que existían, me sequé las lágrimas y me puse de pie. De todo, siempre restaba algo bueno y eso debería sacarme hacia adelante. Pero qué difícil mirar el alrededor, todo el ambiente romántico, el hombre a quien tanto quería a mi lado y tener solo la soledad como abrazo.
La primera vez que me quisiste tocar fue una mezcla de deseo, esperanza y desaliento. Quería tanto que me hicieras el amor… Durante más de tres años esperé la oportunidad de estar con alguien a quien yo quisiera de verdad y que me quisiera igual. No pude sentir este querer… El hombre adentro mío me penetraba nomás. No sentía en tu toque, en tu mirada, en tu beso, el querer que sentí tantas veces desde lejos. Aún así, nacía en mí la esperanza que desde entonces pudiéramos volver al comienzo. Pero no pasó. Al día siguiente, el beso de buen día no vino. El abrazo de cariño estaba más alejado. La mirada era más amarga a cada tanto. Otra vez lloré, otra vez se me fueron las fuerzas, otra vez quedaba inerte. No pude dormir, los pensamientos iban y venían en olas que me quitaban el sueño y me destrozaban el alma. Hice reclamos con la intención de que, en algún lado, el amigo de antes se despertara y me dijera simplemente “lo siento”. No logré despertarlo. El hombre que me contestaba al lado yo no lo podía reconocer.
Bajo la lluvia, bajo un cielo gris, en la ciudad del amor y de los sueños, cuántas veces al mirar el entorno deseé sentir al menos una mirada dulce. Nunca me llegó. Pero por la noche, una mano y una boca a veces me tocaban el cuerpo y lo despertaban. Mi cuerpo, cansado y sediento de algo de cariño, no resistía, se entregaba en búsqueda de un beso de amor que nunca llegaba. Me preguntaba: ¿Tendrá vergüenza de estar conmigo por la calle? ¿Seré tan poco atrayente que no quiere ser visto a mi lado? ¿Demasiado vieja? ¿ Hedionda? No encontraba las respuestas, pero me sentía cada vez más débil y el autoestima completamente derrumbado. No era capaz de sentirme mujer.
De poco a poco me fui acostumbrando a la idea de que no viviría mi romance tan soñado. No serías mi Jesse, yo sería tu Celine. Era disfrutar lo bueno, olvidar lo malo. No siempre me era posible. El corazón desavisado, inconformado, a veces me hacía reclamos y yo me quedaba a mirar tu rostro al lado a dormir y me decía a mí: esa carita jamás volverá a mirarme con el querer y el calor con que lo hizo cuando todo esto todavía no era. ¿Qué importaba La Bastilla, Versalles, La Torre Eiffel iluminada, las góndolas de Venecia? Las noches estaban lindas y tú no estabas conmigo. Prometí a mí que no serías el eje de mi viaje. No lo logré. Quizás si hubiera más gente, cosas que me cambiaran la atención. Solita a tu lado, en algunos de los lugares más lindos del mundo, no lo pude, soy demasiado emoción para lograrlo. Lo siento…
Los días se fueron avanzando y con ello sentía volverme cada vez más pesada para ti. Ya no sentía nada de ternura en tu voz, en tus gestos… No importaba que hiciera, nunca estaba bien. Las respuestas nunca eran las correctas, por fin, ya no hablaba. Observaba, escuchaba, me perdía en mis pensamientos y guardaba cada herida en un lugar secreto donde solo yo las accediera.
Cuando la esperanza ya se me había ido y yo caminaba como si nada, volví a tener mi trozo de cariño. Jamás olvidaré el beso verdadero que me tocó en nuestra última noche en Florencia. Fue tan lindo e inesperado que nunca hablé de ello. Quizás para no gastarlo, no sé. Afuera del bar, el frío me cortaba. Me sentía sola, perdida en mis pensamientos, en mis dolores y de repente, un beso tierno me tocó los labios sin que lo rogara. Fue tan lindo que las lágrimas se me vinieron al borde de los ojos. Inolvidable. Otros besos se siguieron, calientes, fuertes y me entregué a ti como nunca antes. Pero una noche no dura para siempre…
Año nuevo en Roma, ¿quién no lo soñó? Un beso tímido una vez más me tocó los labios a la media noche y quizás seguiría bien toda la noche. Pero la belleza cruzó con nosotros en la calle y ya no me veías. De insegura que estaba me fui al suelo. Me sentía la mujer más fea del mundo y hacía reclamos a los dioses “¿por qué no me hicieron más linda para que me pudiera querer?” No contestaron… Cuando en la cama me tocó la mano deseosa, sentí que estaba envuelta en hielo. Me picaba, me dolía y no pude seguir. ¿De respuesta a mi dolor? Un insulto y un choque de realidad. De tan cansada, dormí.
No hubo más cariño, no hubo ternura, no hubo una huella más de lo que un día fue mi amigo, a quien siempre admiré ni del abrazo que probé a la primera vez que te vi. Del beso en Florencia nada restó tampoco. Tengo el corazón lleno de espinos y me cuesta respirar.

Escrito en vuelo Roma- Lisboa 03/01/2015

Aline Alves

terça-feira, 15 de julho de 2014

Porque las noches sin ti son tan menos dulces

Porque las noches sin ti son tan menos dulces
No tendrá mi sueño esta noche la ternura de otras
No dormiré con una sonrisa jugando en los labios
No adormeceré con un sueño en los párpados

Porque las noches sin ti son tan menos dulces
No vacilaré en cerrar la pantalla cuando el sueño me toque
No querré tener cinco horas más en el reloj
No me divertiré mirando una cocina desde mi habitación

Porque las noches sin ti son tan menos dulces
Escribo para sentir que estás aquí
Espero un buenas noches
Y que desde mi poesía tu dulzura me toque

sexta-feira, 27 de junho de 2014

SOBRE MIM E MINHAS IDIOSSINCRASIAS


Sou fresca, assumidíssima, porque assim corro menos risco de que façam algo do qual não gosto, como me levar a algum lugar muito pelego ou anti-higiênico, e caso aconteça, reservo-me o direito de reclamar sem remorso.
Não gosto de tomar nada em copos plásticos, pior ainda se for café.
Não tomo refrigerantes a não ser em caso de dor de barriga.
Também não gosto de bebidas enlatadas, ficam sempre com o sabor alterado.
Tento comer de forma saudável e sempre faço exercícios físicos, mas acho que de vez em quando é necessário chutar o pau da barraca e desafiar os triglicerídeos, colesterol e afins, principalmente quando estou de férias.
Detesto homens excessivamente frescos e acho que metrossexual é eufemismo pra viado.
Odeio futebol, mas adoro a mistura de culturas e a riqueza cultural gerada por essa mistura quando acontece uma copa. Se pudessem juntar tanta gente de tantos lugares sem futebol talvez eu achasse melhor. #ficaadica.
Meu melhor amigo é homem, ele não é gay e a gente nunca transou. Nossa amizade está além de entendimentos vis e eu o amo mais que calabresa com cebola.
Queria ser rica de verdade, de verdade para conhecer o mundo e pagar coisas para os meus amigos e familiares sempre que eles estivessem lisos.
Tenho uma prima que é minha irmã gêmea e que amo demais, mas ficamos separadas por cinco anos e sempre choro quando falo disso. Tô chorando agora.
Amo meus pais mais que tudo nesta vida, mas nunca consegui dizer isso a eles olhando em seus olhos.
Sempre leio tudo que está escrito ao redor e conversar comigo em algum lugar com muitas coisas escritas é ter certeza de que não terá toda a minha atenção.
Adoro a Argentina e os argentinos, che!
Já beijei argentino, venezuelano, espanhol e até um russo, não todos ao mesmo tempo, obviamente.
Não penso em casar, mas quero muito viver um grande amor “e que não seja imortal posto que é chama”. Ah Vinicius... se todos fossem no mundo iguais a você, seríamos todos bêbados (in)felizes e cheios de poesia.
Sou fã do Vinicius de Mores e do Oswaldo Montenegro, de forma que quando vi o Oswaldo recitando sonetos de Vinicius quase tive orgasmos mentais.
Cobro-me todos os dias por aprender menos do que deveria.
Sou exigente com os homens e não me apaixono facilmente, mas me apaixono demais quando me apaixono.
Gostaria de poder conservar-me jovem por muito, muito tempo; não sei lidar com a velhice.
Canto muito quando estou feliz e sem nada pra fazer.
Gosto de influenciar as pessoas. Terei algo de manipuladora???
Adoro dançar.
Não gosto de sons repetitivos e música instrumental me deixa ansiosa.
Quero muito conhecer a Europa e quem sabe junto com o pacote viver um “Antes do amanhecer”.
Escrevo muito melhor quando estou triste, mas não quero entristecer-me.
Sou hipocondríaca, tenho intolerância a lactose e algumas alergias, atchim!
Escrevo um romance há alguns anos, talvez nunca o termine.
As pessoas em geral me julgam mais inteligente do que realmente sou.
Odeio dormir de rede e nunca consegui dormir abraçada a alguém. É sério que alguém consegue?
Adoro peixe na brasa, cerveja gelada, amigos reunidos e o som de um violão.
Quando eu morrer, quero ser cremada. Imaginar que minha carne apodrecerá e será comida por vermes é demasiado asqueroso. Favor transformar tudo em poesia e me servir aos peixinhos lançando minhas cinzas ao mar junto a rosas vermelhas.
Quero morrer sem notar e que o último som seja de amor.



quinta-feira, 26 de junho de 2014

Webon

Amo tu sonrisa
tu color de leche
tu manera tierna
tus caprichos de niño.

Me desmonta tu mirada
Puedes ver a través de mí?
Puedes ver adentro mío?

Una pantalla
miles de kilómetros
re re lejos...
Tengo un cielo azul
tienes uno gris.
Separados por cinco horas
por cinco sentidos
por muchos deseos.

domingo, 13 de abril de 2014

A arte do encontro XXV

Apaixonara-se, depois de um momento breve, levada pelo torpor momentâneo dele, ela se havia apaixonado. Ele? Seis meses depois ele já não sentia o impulso que o levara a buscá-la incessantemente naquela noite.
Não compreendia o que se passava consigo. Ela seguia ali, linda, tão linda quanto na noite em que a conhecera, muito mais doce que naquela noite, very sweety, e tão perto. Haviam-se tornado namorados logo após o primeiro encontro, com direito a mãos atadas e passeio no parque. Os garotos sonhavam com aquela deusa, as garotas invejavam a sorte dela; e no meio dos dedos entrelaçados, crescia, dia a dia, um vazio que se tornava maior a cada aperto.
Ele fingia estar apaixonado, ela fingia não notar que ele fingia, e oferecia a ele o seu melhor sorriso, a sua palavra mais doce, o seu carinho mais sincero, mas sentia definhar a cada dia toda a magia que os envolvera nos primeiros beijos, nos primeiros toques, em cada primeira sensação compartilhada. Não tinha, porém, coragem para reagir, conversar, enfrentar.
Ele sentia nela um amor cada dia mais devotado e não queria magoá-la. Ela era uma flor, bela, delicada, de que tantos queriam cuidar, mas para ele, regá-la, protegê-la, estava tornando-se tarefa árdua. Perguntava-se diariamente o que faltava a ela, ou seria a ele... Tê-la tão distante na disco o desafiou, tê-la ali tão perto, tão entregue, era demasiado simples, fácil, já não lhe dava a gana necessária para continuar, tornara-se enfadonho. E numa bela noite de verão, quase oito meses depois do primeiro encontro, em meio a um drinque, sem direito a dança, ele não conteve os lábios e disse simplesmente:
_ No puedo más.
Ela não buscou respostas, não procurou entender, deixou-se ficar ali, imóvel, enquanto o via afastar-se mais e mais, até perder-se na multidão. Não ouvia a música, não sentia o calor. Concentrava-se em sua dor, e as lágrimas iam pouco a pouco acariciando-lhe o rosto e beijando-lhe os lábios, numa tentativa inconsciente de autoconsolo.
Lá fora, o vento tocava a face dele enquanto ele caminhava pela noite de verão. Havia dentro de si um misto de angústia e liberdade. Foi andando até a casa, deixando em cada esquina algo de angústia até poder respirar normalmente. Já na cama, pensou na lágrima que vira brotar dos olhos dela ao falar-lhe por última vez, e chorou até poder desfazer-se o suficiente da angústia para adormecer.